La nueva elite de los bailes cubanos

La elite de los bailes cubanos

La Nueva Élite Mundial (NEM) de los bailes cubanos se dedica sobre todo al afro y, quizás en menor medida, a la rumba.
La élite mira con algo de desprecio al puro casino.
Ellos frecuentan a regañapies la popular.
Bailan como en platea.
Asisten a talleres de Orishas, a talleres de palo.
Hacen con los bailadores sociales lo mismo que muchos del mundo contemporáneo o del ballet con ellos.
Los miran desde arriba.
Desde un Olimpo.
O más bien desde el panteón de Olodumare.
Cuando, condescendientes, descienden a bailar casino, muchos de ellos caen en la caricatura de mezclar a troche y moche el afro, algo así como cuando los bailadores de línea le hacen hacer 1000 giros a la mujer.
Porque tienen que mostrar de qué alturitas vienen, cuántas horas le dedicaron a Oggún o a Oshún.
Su gran arma es la ceja.
La ceja que levantan al pasar, si una pareja interpretó un tema bailable sin efectuar mezclas.
Perdón, fusión.
Ellos fusionan.
Los de la NEM son los VIP de la cubanía.
Se quedan habitualmente entre ellos (mezclar sí pero mezclarse no tanto), si les ofrecen una botella se ponen a bailar Columbia alrededor, te sueltan un "alaroye" por aquí, un "maferefún" por allá.
Lo curioso es que los que actúan de ese modo nunca son cubanos.
Los isleños son respetuosos de su cultura.
Son los allegados, los "amantes de", que, por querer llegar antes que otros y por querer amar mejor que otros, se convierten en muñequitos. Pero no de Matanzas.
En muñequitos por lo pantomímico.
En muñequitos porque son el juguete de su propio ego.
En muñequitos porque ilustran un universo infantil.
Son niños y niñas que quieren mostrarle a papá Santiago y a mamá Habana lo bien que les sale su imitación.
El rincon de los de la NEM siempre me pareció ser la guardería de la discoteca.
"Bienvenidos. El parvulario está a la izquierda del vestuario. No se peleen por el pañuelo rumbero. Y si se portan bien les traeremos un par de garabatos para tirar los pasillos de Elegguá."
No generalizo. Pero que los hay, los hay.
Desde la China hasta mi Uruguay.

Esteban IsnardiEsteban Isnardi

BORRADOR PARA BAILADOR (Vol. 2)